El arte de educar a un adolescente.


  • Portazos que distancian.
  • Juicios de valor que llenan de recelos.
  • Reproches que rompen la confianza.
  • Tonos de voz que ensordecen.
  • Pantallas que aíslan.

No es fácil convivir junto a un adolescente y menos 24 horas 7 días a la semana. Educar a alguien que vive en constante ebullición, que en ocasiones cree que el mundo gira en contra suyo, que intenta dominar sus emociones torpemente. Con poca capacidad para la autocrítica, que vive entre la euforia y el catastrofismo, el llanto y las risas.

No es fácil acompañar con serenidad a un joven al que le cuesta reconocer sus errores, que está inmerso en un caos de cambios, que muestra dificultades para superar la frustración. Que vive en una vorágine de sentimientos, dudas y contradicciones.

No es fácil entender a alguien que en ocasiones se muestra poco empático, que tiene comportamientos desmesurados, que no sabe gestionar correctamente sus arrebatos de agresividad. Una persona en proceso de cambio, de descubrimiento, de construcción de su propia identidad.

No es fácil aceptar que esa persona que se pasa muchas horas solo en su habitación enganchado a su móvil ya no es aquel niño o niña al que acurrucábamos cuando tenía miedo. Ahora es un/a joven rebelde con ganas de descubrir el mundo a su manera, al que le cuesta escuchar nuestras opiniones y ha decidido querernos de forma diferente.

Que fácil es perder la paciencia, contagiarse de sus cambios de humor, sentirse herido con sus cuestionamientos.

Los adolescentes son rebeldes, egocéntricos, transgresores de normas, impulsivos. Pero también son cariñosos, colaboradores, creativos y han demostrado, al igual que los más pequeños, una ADMIRABLE CAPACIDAD de ADAPTACIÓN en este confinamiento que les ha robado su bien más preciado “SU LIBERTAD”.

Ojalá fuésemos más conscientes de lo difícil que es para ellos madurar en una sociedad consumista, globalizada e individualizada como la nuestra. Ojalá recordásemos más a menudo lo torpe que también éramos nosotros cuando teníamos su edad.

Cómo acercarnos a nuestros/as adolescentes

Aprovechemos esta pandemia para estrechar vínculos con nuestros hijos adolescentes, para acercar posturas, para demostrarles nuestro amor incondicional.

  1. Consensuemos normas, flexibilicemos límites, establezcamos consecuencias cuando no cumplan los pactos. Busquemos el equilibrio entre las reglas y el vínculo afectivo.
  2. Regalemos miradas que acojan, palabras que entiendan, abrazos que protejan, espacios que acerquen. Recordémosles a diario lo mucho que nos importan, lo que valoremos sus esfuerzos.
  3. Seamos el mejor de los ejemplos a la hora de gestionar los conflictos, de controlar nuestra ira, pactemos fórmulas que satisfagan a ambos lados.
  4. Hablemos con ganas de entendernos, sin interrogaciones, ironías, tonos acusativos o comparaciones. Con un lenguaje lleno de respeto y grandes dosis de afectividad.
  5. Démosles la libertad de dibujar su propio camino, de tomar decisiones aunque sepamos que van a equivocarse. Ayudémosles a descubrir sus propios valores, a mirarse al espejo aceptándose tal y como son.
  6. Respetemos la intimidad que necesitan, sus ritmos vitales, sus silencios que calman. Ayudémosles a asumir sus responsabilidades sin expectativas que ahoguen.
  7. Aceptemos que las pantallas son el cordón umbilical se sus relaciones, su ventana al mundo estos días, intentemos ayudarles en su gestión.
  8. No infravaloremos sus emociones, preguntémosles qué es lo que les preocupa, ayudémosles a encontrar respuestas a sus miedos. Enseñémosles a gestionar los riesgos, los cambios anímicos, la melancolía.
  9. Démosles protagonismo dentro de la familia, valoremos sus propuestas, escuchemos sus quejas con cariño. Compartamos actividades que fortalezcan nuestras relaciones.
  10. Abramos nuevos canales de comunicación, interesémonos por lo que les gusta, preguntémosles qué es lo que les preocupa.
  11. Acompañemos con toneladas de paciencia, serenidad y empatía. Con mucho sentido común y humor. Compartamos con ellos cómo nos sentimos cuando pierden los papeles, eduquemos des del respeto mutuo.

Querámosles cuando más lo necesitan, cuando más vulnerables son.

Artículo de Sonia Lopez, publicado en blog de MalasMadres

El impacto de las pantallas en la vida familiar durante el confinamiento.


Ya está disponible el estudio sobre «El impacto de las pantallas en la vida familiar durante el confinamiento», que ha sido elaborado por Empantallados junto a GAD 3.

Empantallados nos confirma que, durante el confinamiento, las pantallas han ayudado al 85% de las familias a hacer más actividades junto a sus hijos.

Este estudio analiza el comportamiento de las familias durante la cuarentena basado en entrevistas online a una muestra representativa de padres y madres con hijos menores de 18 años, han agrupado los resultados en siete claves que analizan el uso y el impacto que han tenido las pantallas durante estos meses.

Contamos con los datos para seguir aprendiendo y mejorando juntos.

Descubre las claves y el análisis de diversos expertos en educación y salud, junto a los consejos de Empantallados que os ayudarán a  seguir recorriendo el camino tan apasionante que nos ofrece cada día el mundo digital.

Realizado por empantallados.com y GAD3, con el apoyo la Comisión Europea, para el que se realizaron entrevistas online a una muestra representativa de padres y madres con hijos menores de 18 años, en España.

#1 Esta es la primera parte del Estudio sobre el impacto de las pantallas en la vida familiar, durante las próximas semanas compararemos los datos del periodo de cuarentena con la percepción general previa a la cuarentena y contaremos con expertos que nos ayudarán a mejorar la gestión de las pantallas en casa.

El estudio recoge los principales datos en torno a las siguientes 7 claves:

#1 El entretenimiento digital de los menores ha aumentado considerablemente: de lunes a viernes, los más pequeños las utilizan a diario durante casi cuatro horas, un 76% más que antes del confinamiento. El fin de semana, la media es de cinco horas al día, lo que supone un aumento del 33%.

#2 La mayoría de los entrevistados (el 59%) piensa que está mucho más unido a sus hijos que antes del inicio del confinamiento.

#3 Las pantallas han creado nuevas oportunidades.
«Debemos afrontar la nueva normalidad con más destrezas como padres para hablar con ellos de lo que les inquieta y les preocupa». María Zalbidea. Analista de tendencias digitales.

El 85% de los padres y madres reconocen que las pantallas han creado nuevas oportunidades para hacer cosas con sus hijos, como ver películas o jugar juntos.

“No podemos permitir que todo el tiempo libre de los hijos e hijas quede reducido a pantallas”. Silvia ÁlavaPsicóloga educativa. Doctora en Psicología clínica y de la salud.

#4 Conflictos causados por las pantallas durante la cuarentena.

“El mejor control parental siempre vamos a ser los padres y madres estando presentes y disponibles para los hijos.” María Salmerón. Pediatra y Doctora en Medicina.

El 25% cree que la tecnología ha aumentado los conflictos con los hijos. Y cuatro de cada diez padres opinan que necesitan crear hábitos de desconexión.

#5 Es el momento de hablar con tus hijos sobre tecnología.
“Hay que ser capaces de moderar nuestro consumo de noticias para tener una versión equilibrada de lo que está pasando” Gustavo Entrala. Experto en Innovación y Branding.

El 67% de los padres afirman que este tiempo ha sido una oportunidad para hablar con sus hijos sobre cómo hacer un uso saludable de las pantallas. Más del 80% de los padres y madres de hijos adolescentes afirma haber hablado con ellos sobre bulos y fake news.

“Es un buen momento para conocer y conectar con lo que les gusta a los hijos. A partir de ahí podremos introducir pautas que les ayuden en su bienestar digital”. María Zalbidea Analista de tendencias digitales.

#6 Riesgos y preocupaciones en educación digital.

El análisis“Para cuidar la vista en casa es importante la iluminación, la distancia adecuada de la pantalla y hacer pausas”. José María Herce. Óptico optometrista.

La relación con desconocidos, el acceso a contenidos inadecuados y el ciberacoso son los peligros que más preocupan a los padres. Respecto a los efectos de un uso indebido de la tecnología, la pérdida de salud ocular y el insomnio son los elementos que más inquietud les producen.

#7 La educación tras el COVID-19.

El análisis“La mitad de los padres y madres han tenido que comprar dispositivos para las tareas escolares de los hijos”. Narciso Michavila. Presidente de GAD3

Seis de cada diez padres (59%) han mejorado su opinión sobre la educación online.  El 85% cree que, a partir de ahora, se hará un mayor uso de la tecnología en el entorno escolar. El 77% considera que llevará a una actualización del profesorado.

Fuente: Artículo de Empantallados.

Empantallados.com es una plataforma digital para ayudar a padres y madres a aprovechar la tecnología como una oportunidad más para educar.  Empantallados publica artículos, entrevistas a expertos, tests, y recursos descargables para acercar a los padres y madres al mundo de sus hijos. La herramienta también cuenta con una newsletter  a la que los usuarios pueden suscribirse a través de la web y perfiles en las principales redes sociales. 

GAD3 es una consultora de investigación social y de comunicación con sede en Madrid y proyección internacional. Cada año realiza decenas de estudios, analizando la sociedad en sus distintas facetas: educación, empresa, cultura y análisis electoral, entre otras áreas.

Aprender de esta experiencia.


A preguntas sobre si después de esta crisis la sociedad saldrá más fuerte, el doctor Vicente Gasull es «pesimista».  «A medio y corto plazo vamos a tener más problemas de salud mental a nivel global. Por desgracia, siempre que han ocurrido este tipo de situaciones, el recuerdo dura poco quizá por un mecanismo evolutivo positivo. Nos olvidamos enseguida y volvemos rápidamente a nuestros hábitos», sostiene para remarcar lo «fundamental» que es «aprender de esta experiencia en todos los sentidos».

Un estudio de la Universidad del País Vasco y en el que han colaborado otras cinco universidades de Barcelona, Murcia, Elche y Granada, además de la UNED, y como resultado de casi 7.000 personas encuestadas, de entre 18 y 92 años destaca a las mujeres como las grandes perjudicadas por la pandemia.

Ellas son quienes han perdido más confianza y optimismo y quienes muestran “un mayor empeoramiento en los sentimientos de vitalidad y energía”. Ansiedad, depresión e ira son componentes fundamentales de la dimensión de estabilidad emocional, asegura el trabajo, y también aquí ellas son las principales afectadas.

 

Cuando los encuestadores preguntaban por los cambios de humor, era evidente una gran proporción de casos en ambos sexos, si bien “ocurre más en mujeres”.

El peso en el cuidado del hogar y la familia les ha pasado factura. Otras conclusiones no sorprenderán a nadie, pero sí la contundencia de sus porcentajes.

 

“Si nos hubieran contado esto hace unos meses, no nos lo hubiéramos creído”. Seguro que los lectores habrán escuchado muchas expresiones parecidas en los últimos meses. Es normal. La incertidumbre y un ambiente de irrealidad se ha disparado entre nosotros. El 38% de los hombres y el 48% de las mujeres admite haber tenido la sensación de vivir una pesadilla de la que no se puede despertar.

 

La otra epidemia

Los médicos de Salud Mental avisan de que cuando pase la etapa más crítica del coronavirus llegará «otra epidemia»: la de las enfermedades psiquiátricas. «Las depresiones y otras patologías se multiplicarán por dos tras estas semanas», avanza José Manuel Montes, jefe de sección de psiquiatría en un hospital madrileño.

El 40% de los encuestados reconoce que ha aumentado sus visitas a la nevera en busca de “alimentos de alto contenido calórico”. El consumo de alcohol, tabaco y fármacos también ha experimentado un “ligero aumento”. Ello, unido al hecho de que el 46% redujo la práctica de ejercicio físico.

«Estos días se consume más alcohol y hay alteraciones en la alimentación. Se consumen más grasas, más azúcares rápidos… Las personas tienen ansiedad y se sufre el aislamiento social y físico que influye también en la salud mental»

Doctor José Ángel Arbesú, miembro del comité de la Estrategia Nacional en Salud Mental del Ministerio de Sanidad.

El 43% de los encuestados dice haber experimentado síntomas propios de un cuadro depresivo (pesimismo, desesperanza…). El 45%, cambios repentinos de humor. El 47%, mayor propensión a la irritabilidad y los enfados. El 49% admite que se le apagan las pilas y pierde vitalidad y energía”. A estas alturas ya no extraña que el problema sea mayor entre los habitantes de poblaciones donde el virus ha golpeado con más fuerza y entre las mujeres.

El 78% confiesa ansiedad, miedo e incertidumbre. El 83%, angustia ante la posibilidad de perder a un ser querido por el virus. “La sobreinformación es una forma de desinformación”, decía Umberto Eco. El estudio, de 210 páginas, recuerda que es bueno mantenerse informado, “pero dependiendo de los perfiles personales, esta necesidad puede ser más o menos imperiosa”. 

Fuentes: Psiquiatria.com. Vivo/Psicología/La Vanguardia.

Hay que procurar ver la botella medio llena y evitar el exceso de información si es causa de “alteraciones emocionales”.

Si después de este largo confinamiento te sientes apático, desmotivado, sin energía, o has caído en hábitos poco saludables y quieres recuperar tu energía habitual, ACTÍVATE Y RECARGA LAS PILAS en 5 sesiones online con la metodología de CoachingxValores.

Esperando que las cosas cambien


Hay personas que pasan su vida esperando que las cosas cambien o que otros cambien. ¿Cuántos pensáis que os sentiríais mejor si la situación o las personas fueran distintas?
– “si este virus no fuera una pandemia yo podría …”
– “si no estuviéramos encerrados en casa yo haría …”
– “la de cosas que tendría si pudiera trabajar…”

Y ¿por qué pensamos de esta manera? ¿Por qué tenemos este tipo de pensamiento condicionado a algo externo?
Pues porque nos educaron así. Nos educaron con modificación de conducta, con herramientas de influencia e impacto externo y muchos repetimos este modelo de control y corrección de forma automática.

Pongo un ejemplo: en las familias con hijos, los padres, con nuestra mejor intención, queremos modificar la conducta de los hijos, y cuando no lo conseguimos y la situación nos supera, recurrimos al enfado y la queja. Otro ejemplo, en el trabajo, los jefes quieren y necesitan mantener un control sobre el desempeño y conducta de los empleados, y si no lo logran, la reacción es la misma que la de los padres con los hijos.

Esperando que las cosas cambien

¿Dónde quiero llegar con esta introducción? Me gustaría que reflexionarais conmigo. Si ahora estamos estrenando una nueva situación que nos instala continuamente en la queja, que hace que nos sintamos vulnerables e inseguros, activando continuamente nuestra alerta emocional y física y si pensamos que la única solución es que las circunstancias cambien; la lectura que hace nuestro cerebro es que nosotros no podemos hacer nada, que estamos en manos de los demás y las circunstancias. Y aunque en cierta medida es así, nos tenemos que preguntar dónde queda nuestra posibilidad de cambioadaptación y mejora.

Cultivemos la Gran Parcela del Poder

Pues tengo buenas noticias para vosotros; la filosofía de vida de la Disciplina Positiva nos dice que todos tenemos una “Gran Parcela de Poder”, cada uno la nuestra, más o menos grande o pequeña, pero nuestra. Sobre ella decidimos, actuamos y además podemos hacer crecer. Así que ¡cultivémosla!

“Podemos cambiar nuestra vida y la actitud de las personas que nos rodean simplemente cambiándonos a nosotros mismos” Rudolf Dreikurs.

Cuando leí por primera vez esta frase, hace ya años, en un primer momento me pareció vacía de significado y de poco valor. Ahora entiendo por qué; porque yo también me sentía así. ¿Cómo alguien tan pequeña e insignificante como yo podía tener influencia en nada ni en nadie?

Esperando que las cosas cambien

Pero cuando fui madre está frase comenzó a tener un sentido real y empezó a hacerse poderosa, tal y como lo es hoy día para mí. Me di cuenta de que mi actitud, mi forma de sentir y de vivir, repercutía y resonaba directamente en mi entorno: hijas, marido, hogar…  Fue entonces cuando fui consciente de mi “Gran Parcela de Poder”. Y empecé a cultivarla, a trabajarla, a sembrarla con tiempo de observación, a hacer prácticas en ella. De esta forma comencé a conocerme más y mejor. Y experimenté como esta parcela crecía y cómo mi actitud hacía cambiar el comportamiento y la energía de las personas que me rodeaban; tanto en el trabajo con mi jefe y mis compañeros de oficina, como también con mis amigas e incluso con alguno de mis vecinos.

Aprendí a salir de la queja no dejando puesto el piloto automático, aprendí a tomar las riendas de mi vida sin esperar que las cosas cambiasen solas, y sobre todo aprendí que el cambio, inevitablemente, empezaba en mí.

Os invito a que observéis y cultivéis vuestra “Gran Parcela de Poder”, que calculéis sus metros cuadrados, que midáis su poder de influencia, que analicéis la actitud y energía que desprende y a cuántas personas alcanza.

No sigáis esperando que las cosas cambien, recordad que EL CAMBIO ESTÁ EN CADA UNO DE NOSOTROS.

Este post está publicado en Dedalo Cominucación y escrito por Sonia Martín, Educadora y formadora en Desarrollo Personal. Facilitadora de las metodologías: Coaching por ValoresLego Serios Play y Disciplina Positiva. Socio-Fundadora de EquipoEduca.

Feliz día de la Familia


El Día Internacional de la Familia fue instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en Septiembre de 1993, y se celebra todos los años el 15 de mayo, que coincide con la festividad de San Isidro.

El objetivo de celebrar el Día Internacional de la Familia cada año es crear conciencia sobre el papel fundamental de las familias en la educación de los hijos desde la primera infancia, y las oportunidades de aprendizaje permanente que existen para los niños y las niñas y los jóvenes.

En estos días, con esta situación anómala e irregular, estamos viviendo en el hogares una estrecha relación entre los miembros más cercanos de la familia. Esta situación nos ha forzado a compartir más tiempo en familia, pudiendo encontrar algunas dificultades en la convivencia familiar que aumentan las probabilidades de que aparezcan disputas, conflictos, discusiones y malentendidos.

Darnos cuenta de estas situaciones más problemáticas nos ayudan a identificar cuales pueden ser nuestros puntos débiles como familia y reconocerlos como oportunidades de aprendizaje y mejora.

Estos retos diarios nos invitan a practicar:

  • el respeto mutuo
  • la flexibilidad
  • mejorar la comunicación
  • la empatía
  • la escucha verdadera
  • reconocer las necesidades de los demás
  • en definitiva, aprender juntos habilidades de vida para así subsanarlos y garantizar una convivencia agradable y llevadera.

Hoy que celebramos este día tan especial, es el momento de reflexionar como podemos mejorar nuestra convivencia en casa y ser mejores personas y mejor Familia.

Esta conmemoración debería celebrarse todos los días, para dar gracias a todos y cada uno de los miembros que componen nuestra Familia, porque la Familia es el lugar donde aprendemos a crecer como personas encontrando la protección y seguridad que necesitamos para desarrollarnos plenamente como seres humanos.

Gracias Familia por estar siempre apoyándome 🙂

Escucha tus tripas. También ahí hay neuronas que rugen.


Pensamos también con las tripas

por Pilar Jerico | 

“Si le digo a mi jefe lo que pienso, seguramente tendré que echar algún curriculum”, “si le digo algo agradable a mi pareja, me sonreirá” y “si me pongo hecho un basilisco con el guardia de tráfico, me pondrá más de una multa”. Los anteriores son ejemplos de cómo construimos nuestra propia sabiduría personal en base a nuestra experiencia. Según Larry Squire, de la Universidad de San Diego, toda esa información se almacena en los ganglios basales, una red nerviosa muy primitiva de nuestro cerebro, de tamaño de una bola de golf. Pues bien, para saber qué deseamos realmente, necesitamos que los ganglios basales se expresen y estos, curiosamente, tienen un teléfono rojo con nuestras tripas. Por eso, cuando conocemos a alguien y nos da “mala espina” lo sentimos en el estómago, porque es una expresión de nuestros ganglios basales que nos avisan. Las tripas no son oradores profesionales que hablen con palabras encima de un escenario, pero se expresan a su modo y lo interesante es escucharles. Pero aún hay más.

Nuestro sistema digestivo es el segundo cerebro, según Michael Gershon, profesor de Anatomía de la Universidad de Columbia. Alrededor de nuestro aparato digestivo está el sistema nervioso entérico, que contiene 100 millones de neuronas, una milésima parte de las del cerebro (por cierto, el corazón es otro órgano “pensante” más pequeñajo con solo 40.000 neuronas). El 90 por ciento de nuestra serotonina, el famoso neurotransmisor de la felicidad y del bienestar, se produce y se almacena en el mismo sitio, el intestino. 

En definitiva, en Occidente hemos pensado que el ser humano es un inmenso cabezón y que el cuerpo, simplemente, es el soporte para sostenerle, además de para estar guapos y demás funciones “menores”. Ya es hora de cambiar este punto de vista, escuchar cada vez más lo que nos dice nuestro cuerpo y ser honestos con nuestro deseo genuino. O dicho de otro modo, date el permiso de decirte a ti mismo: “Lo quiero porque me sale de las tripas”.

La determinación la encontramos cuando somos capaces de alinear nuestros tres ejes: nuestra mente, nuestras emociones y nuestros instintos (que se expresan muchas veces en las tripas). Pero es en este último donde habita la fuerza; de ahí que tengamos que prestarle atención. Y si alguno de los tres falla, nos sentimos sin esa energía para conseguir nuestros sueños o hacemos cosas que luego nos arrepentimos (si siguiéramos solo al instinto posiblemente seguiríamos viviendo en los árboles). Por ello, la clave para saber qué queremos está en el equilibrio de los tres ejes y sobre todo en invitar a nuestro olvidado instinto al terreno de juego. Él también tiene que opinar.

Escucha tus tripas. También ahí hay neuronas que rugen.

Basado en el libro: “¿Y si realmente pudieras? La fuerza de tu determinación”

Aprender de esta nueva situación


La siguiente frase la releí hace unos días y me resonó internamente. Y me pregunté ¿Qué he aprendido estos días de cuarentena? ¿Qué he aprendido de esta prueba de vida? ¿Qué se puede aprender de esta nueva situación?

“La escuela, te enseñan una lección y luego te ponen una prueba.

La vida te pone una prueba y luego aprendes la lección.”

Tom Bodett

He aprendido que soy muy vulnerable física y emocionalmente.

Durante muchos días, semanas, he vivido una parálisis mental y emocional. No quería pensar, no quería sentir. Y en ese estado de trance, recordé una de las reflexiones de mi mentor Matti Hemmi, ¿qué ocurre si no piensas?

Pues, paradojicamente para mí, si no pienso dejo espacio a la escucha, no sólo a la escucha externa, sino también a la escucha interna que tanto me cuesta hacer. Puedo escucharme, puedo escuchar mi cuerpo, y reconocer si tengo molestias físicas; en la cabeza, en el estómago, en las articulaciones, que, inevitablemente, puedo relacionar con mis emociones.

Esos ligeros dolores de cabeza que me hablan de mi angustia y ansiedad, esos retortijones espontáneos que me recuerdas mis miedos, y esa presión en el pecho y la garganta que ahogan mi tristeza.

En estos días he aprendido a esperar, a reconocer que necesito tiempo para reflexionar, tiempo para mí; tiempo para entenderme, para cuidarme, para quererme, y que esta situación me está brindado la oportunidad de plantearme qué quiero, cómo lo quiero y para qué lo quiero.

La vida me ha puesto a prueba, como a muchos de vosotros, y aunque llevo catorce años recibiendo e impartiendo lecciones de Desarrollo y Crecimiento Personal, y acompañando a otras personas en su proceso y transformación personal, sigo aprendiendo todos los días nuevas herramientas, técnicas y habilidades para ser mejor persona y mejor profesional.

Estoy aprendiendo cómo quiero vivir mañana.

Y tú, ¿has tenido tiempo de pensar, de sentir, de aprender? ¿Crees que es un buen momento para hacerlo?

Te invito a que:

Reflexiones sobre lo que has aprendido de esta “Lección de Vida”, y sueñes como quieres ser y vivir mañana. 😉

Cómo funciona el cerebro de los adolescentes.


Saber que sucede en su cerebro resulta de utilidad para comprender sus cambios de conducta, su atracción al riesgo, su falta de reflexión en la toma de decisiones y su impulsividad.


La adolescencia es la etapa del desarrollo
 en la que se da la transición hacia la vida adulta y se caracteriza por un ritmo acelerado de crecimiento. Durante este tiempo se suceden una serie de cambios neurológicos, cognitivos y socioemocionales, además de una maduración física y sexual. Todas esas experiencias incluyen la transición hacia la independencia social y económica, el desarrollo de la identidad, un aumento del egocentrismo, la adquisición de las aptitudes necesarias para establecer relaciones en los grupos y la práctica de roles.

Esta etapa asusta a muchas familias, sin embargo, no debería ser visto como un momento problemático, sino como un periodo de adaptación a la vida social como adultos, y representa una maravillosa oportunidad para el desarrollo de la personalidad y la evolución de los seres humanos. El adolescente es un ser muy sensible y sumamente adaptable, que se prepara para abandonar la seguridad del hogar e integrarse en el mundo exterior, y este es un entrenamiento lento y constante, en el que a veces tiene éxito y a veces no. Recordemos que los seres humanos aprendemos por el método de ensayo y error.

Cuando, como adultos, observamos la conducta de un adolescente, muchas veces no conseguimos entender por qué se comportan así. Esto sucede porque buscamos las causas únicamente en el medio social y cultural, ignorando los cambios que experimenta el cerebro con la irrupción de la pubertad y las influencias hormonales.

¿Cuánto dura esto?

«Esta es la pregunta que, con más frecuencia, me plantean los padres y madres de adolescentes en mis talleres y es que la mayoría de ellos desconocen tres cuestiones que, a mi entender, son importantes. La primera de ellas es que la adolescencia es una etapa, y como tal, no dura toda la vida, aunque a algunos, se les haga interminable. La segunda es que no saben cuándo comienza, tan solo advierten algunos cambios de conducta en sus hijos e hijas pero, a menudo, lo interpretan como algo que está fallando «¡con lo bien que iba todo…!», y por último, todos padecen una especie de amnesia y no recuerdan que ellos también pasaron por esa etapa de la vida.

Con respecto al comienzo de la adolescencia, aunque esta sociedad se empeñe en adelantarla cada vez más, podemos decir que comienza entre los 11 y los 13 años, con una variación dependiendo del sexo, ya que los estudios confirman que las niñas comienzan y acaban el proceso de maduración un poco antes que los niños, pero cuidado, no podemos pensar que una niña de ocho o nueve años es una preadolescente o una adolescente es tan solo una niña, a pesar de la hipersexualización a la que se ven cada vez más sometidas.

¿Cuándo finaliza?

Entre los 19 y 21 años, aunque algunos psicólogos afirman que a los 25. Por lo tanto, dura una media de ocho años, existiendo una diferencia por sexo. Se trata por tanto, de una etapa un poco larga, sobre todo si carecemos de herramientas para una comunicación efectiva y una convivencia sana. ¿Recuerdas cuándo eras adolescente? ¿eres capaz de reflexionar sobre alguna cosa que hiciste durante esa etapa y que nunca le contaste a tus padres? Recordar tus años de adolescente te ayudará a calmar un poco las preocupaciones y a recobrar la confianza en tu hijo.

Qué ocurre en el cerebro durante este proceso?

La maduración cerebral: aunque el cerebro se desarrolla de manera gradual durante la infancia es, al final de esta cuando alcanza su tamaño máximo. Por lo tanto, se llega a la adolescencia con el cerebro prácticamente desarrollado pero falta la última fase, la maduración. Es la base del cerebro adulto. Este es un periodo donde se produce una extraordinaria reorganización cerebral, comparable a los tres primeros años de vida, por tanto, los cambios más importantes no están relacionados con el desarrollo cerebral, si no con un proceso de reorganización de las diferentes regiones cerebrales que mejora la comunicación entre las mismas. Es la base del cerebro adulto, donde empieza a formarse la identidad.

Se trata de un proceso biológico que está fuera de su control y que la doctora en Educación y terapeuta Jane Nelsen, identifica con el proceso de individualización. Este se caracteriza por una serie de cambios en la conducta de nuestros hijos que, todos los padres y madres de adolescentes, somos capaces de identificar…

Los adolescentes tienen la necesidad de descubrir quiénes son.

  • Atraviesan por enormes cambios físicos y emocionales (Un día no paran de hablar y al día siguiente se limitan a contestar con monosílabos).
  • Exploran y ejercitan su poder personal y su autonomía. Necesitan sentir su poder e importancia en el mundo. Dirigir, sin ser dirigidos.
  • La relación con los amigos tiene prioridad sobre las relaciones familiares. Necesitan construir relaciones con personas de su misma edad. Por tanto, empezarán a querer desmarcarse de los planes familiares.
  • Tienen una gran necesidad de privacidad. Sobre todo dentro de su entorno familiar.
  • Se trata de una etapa en la que subestiman a los padres, que pueden llegar a convertirse en «una vergüenza» para ellos («No me dejes en la puerta», «No me des la mano», «No me beses»).
  • Se ven a sí mismos como omnipotentes y sabiondos.

El proceso de indvidualización a menudo parece rebeldía a los ojos de los padres. Esta es la causa principal por la que muchos padres reaccionan en lugar de actuar de forma reflexiva y auto modelando.

En mi opinión, este es un momento decisivo en la crianza de nuestros hijos ya que va a afianzar el patrón educativo que hayamos empleado con ellos hasta ahora. Si, hemos sido muy autoritarios, puede que se distancien, se vuelvan dependientes emocionalmente o bien se vean incapaces de madurar, ya que carecerán de habilidades para hacer sus propias decisiones. Si por el contrario, fuimos permisivos, se verán muy perdidos, sin límites e inseguros. Por tanto, esta etapa quizá nos remueva la conciencia y seamos conscientes de la necesidad de cambiar nuestro estilo educativo, lo que no implica cambiar de valores.

Las terapeutas, Jane Nelsen y Lynn Lott, afirman que los padres avivamos las llamas de la rebeldía de los adolescentes cuando:

  1. No comprendemos, respetamos o apoyamos el proceso de individualización.
  2. Tomamos este proceso, como algo personal («Con todo lo que he hecho por ti…»)
  3. Nos sentimos culpables. (En Disciplina Positiva siempre decimos que no es cuestión de culpabilidad sino de responsabilidad).
  4. Nos asustamos de los errores de nuestros hijos. (Cuando es inevitable que los cometan. Y no solo ellos, nosotros, como padres, también).
  5. Tratamos de impedir la individualización a través de la culpa, el castigo, la humillación, la sobreprotección o la negligencia.
  6. Pensamos que la forma en la que se comportan nuestros hijos será para siempre.
  7. No respetamos el hecho de que nuestro hijo sea diferente y pueda elegir un estilo de vida con el que no estemos de acuerdo.

Se trata por tanto, según las terapeutas, de dejar de ser el piloto y convertirse en el copiloto. No importa si te dicen constantemente que les dejen en paz, necesitan tu apoyo y sentir que estás a su lado.

Artículo de: *Yolanda Alfonso Arias. Socióloga y Educadora de Disciplina Positiva de Familias y de Aula

Los padres somos los primeros ‘influencers’ de nuestros hijos


«Los progenitores deben dar ejemplo y vivir sin estar enganchados a las redes sociales y a las recompensas que generan los ‘likes'»

Las madres y padres tememos a la adolescencia de nuestros hijos. Más aún después de ver el primer capítulo de Euphoria. Cualquiera diría que nosotros fuimos adolescentes hace no tanto. O tal vez la temamos precisamente por eso, por ese conocimiento que nos otorga la experiencia de haber sido adolescentes; y también, cómo no, por todos los adjetivos terroríficos con los que acompañamos a esta etapa vital. «Llevo 40 años trabajando con adolescentes y siempre vemos en ellos un problema y no un adolescente», reflexionaba en una entrevista el psicólogo, educador y periodista Jaume Funes. Sucede algo parecido con los «terribles dos años». Con la expectativa que genera el adjetivo uno no puede más que esperarlos con el cuchillo de juguete entre los dientes, armado de paciencia para una «guerra» doméstica que, en la adolescencia, si no sabemos gestionarla, puede tener más de guerra en su significado literal, con gritos, caos y trincheras levantadas tras las puertas de las habitaciones.

Como padres tenemos que ser para nuestros hijos adolescentes, pero también en cualquier otra etapa vital, como puertos de aguas calmas que los acogen y los ayudan a reponerse cuando llegan de sus travesías con las emociones agitadas. El problema es que muchas veces no solamente no sabemos calmarlos, sino que nuestros propios desajustes emocionales desatan o multiplican los suyos», afirma la pedagoga Eva Bach, que acaba de publicar junto a Montse Jiménez, profesora de secundaria experta en innovación tecnológica, Madres y padres influencers (Grijalbo).

Con el concepto de influencers, las autoras quieren destacar el potencial de madres y padres como ejemplo para sus hijos, ya que en opinión de Bach nuestra capacidad de influencia «es mucho más poderosa que ninguna y de lo que creemos». No en vano, como se encarga de destacar la experta, nosotros, las madres y padres, «somos los primeros influencers» de nuestros hijos.

El problema es que no siempre somos el mejor ejemplo. Y si creemos serlo, muchas veces nos falta capacidad para comunicarnos con nuestros hijos, no somos capaces de trasladarles el mensaje sin que suene a bronca o a charla vomitada desde un púlpito de superioridad. Por eso, las autoras invitan en el libro a aprender de los jóvenes y de sus ídolos, de esos influencers en el sentido literal de la palabra a los que siguen con devoción, ante nuestro asombro y desconcierto, en YouTube o Instagram.

«En el mundo de los influencers hay de todo, pero en general hay dos aspectos fundamentales de los influencers que nos iría muy bien practicar. Por una parte, deberíamos siempre buscar contextos adecuados en los que hablar con nuestros hijos con naturalidad y sin tabúes ni miedos de los temas que les interesan y les preocupan. Otro aspecto muy interesante es el tipo de comunicación. Los influencers utilizan un lenguaje fresco y natural, un tono vital y optimista. Invertir en una comunicación fluida con nuestros hijos e hijas, es invertir en su propio proyecto de vida», argumenta Montse Jiménez.

un aspecto en el que, por regla general, los padres y madres erramos en nuestro papel de influencers con nuestros hijos, adolescentes o no, es en el tecnológico. En un mundo de pantallas, redes sociales y egocentrismo desmedido les pedimos a ellos lo que nosotros no somos capaces de hacer: vivir sin estar enganchados a ellas y a las recompensas que nos generan en forma de likes.

Para Eva Bach nuestro trabajo como padres influencers pasa por aprender a congeniar «de una manera inteligente, ética y saludable» las dos realidades que definen el mundo actual, la presencial y la virtual, ya que prescindir de una de ellas «supondría ir cojos por la vida y el futuro». En ese sentido, Montse Jiménez recuerda que las redes sociales conectan a los jóvenes a la vida, a la comunidad, a su grupo y a lo que les interesa, pero que también pueden desconectarlos de la realidad: «Hay que educar y acompañar en diferentes parámetros como, por ejemplo, en la gestión que hacen los adolescentes del tiempo. Las redes sociales no pueden absorber ni sustituir los tiempos imprescindibles (de desconexión, de actividad física, de juego, de sueño…) para el desarrollo de la persona. Y por encima de todo hay que educar en aspectos fundamentales como el autocontrol, la responsabilidad o la autoestima».

Y educar pasa necesariamente para Montse Jiménez porque los padres se «involucren» en los procesos de cambio provocados por la aparición de nuevas tecnologías y nuevas formas de comunicación. «No podemos ser meros espectadores de las transformaciones que vivimos y limitarnos a esperar para aplaudir o lamentar. Involucrarse activamente implica estar atento a lo que llega, seguramente despojarse de lo que hasta ahora había y abrir mente y corazón a nuevas maneras de entender el mundo. No se trata de rechazar sino de escuchar, empaparse de la realidad y empatizar para poder guiar. ¿Qué ven nuestros hijos/as? ¿Cómo se comunican? ¿Qué buscan?», reflexiona la miembro del equipo de innovación, comunicación y formación de la red de centros Vedruna Catalunya Educació.

Un ejemplo de esa invitación a los padres a implicarse, a involucrarse en el mundo digital, es el título del primer capítulo de Madres y padres influencers, Actualiza tu app: «Es fundamental que las madres y padres conozcamos no solo las apps que utilizan nuestros hijos, sino también a los influencers que siguen, los youtubers o instagrammers que les gustan, las páginas que frecuentan. Todo ello nos da pistas de lo que buscan en las redes y en las pantallas».

Tras encuestar a más de 1500 adolescentes para dar forma al libro, Eva Bach y Montse Jiménez tienen respuesta a esa duda: los adolescentes buscan entretenimiento y diversión, consejo sobre moda y tendencias, pero también buscan puntos de vista y opinión sobre los grandes temas que les preocupan, que no dejan de ser grandes temas de la vida: relaciones personales, amor y enamoramiento, orientación sexual, autoimagen y autoconcepto, igualdad de género, etc.

«Esos temas deberían formar parte de las conversaciones con nuestros hijos. Conocerlos nos da pie a poder conversar con ellos y compartir dudas y puntos de vista para poder guiarles», concluye Jiménez.

Artículo promocional del libro: Madres y padres influencers (Grijalbo).

¡Bienvenido al Club! con Mario Alonso Puig


¿Tenéis dudas respecto a la educación de vuestros hijos?

¿Tenéis dificultades?

¿Os sentís perdidos e inseguros?

Pues….¡Bienvenidos al Club!

Así comenzó Mario Alonso Puig la conferencia que llevaba por título

“En todo ser humano hay grandeza.

La educación debe hacerla florecer”

Mario Alonso Puig

En este encuentro de reflexión, “CCtalks” organizado por el Colegio CEU San Pablo Claudio Coello, pudimos entender, bajo la dirección de Mario, que ningún ser humano está llamado a vivir en la mediocridad, y que como padres y educadores podemos contribuir a que el potencial de nuestros hijos y alumnos se despliegue a través de la Educación para que conecten con su potencial y sean capaces de ver oportunidades desarrollando las habilidades personales que necesitan para “leer el presente” y “vivir el futuro”.

También nos planteaba, en su discurso, que el reto que tenemos en este entorno cambiante y disruptivo es “estar despiertos”, con los ojos abiertos, y que nada nos impida ver las oportunidades. Para ello, es muy importante la continua formación de los padres y los docentes, para aprender a crear entornos de aprendizaje y reflexión, donde los hijos puedan equivocarse y volver a intentarlo.

“Los padres actuamos y decidimos con nuestra mejor intención,

pero por desgracia no siempre obteniendo los mejores resultados”

Por eso, “no se puede dejar al azar la educación de los hijos,

nos tenemos que preparar como educadores suyos”

Mario Alonso Puig

Por eso, te proponemos el Programa Familias que Educan en Equipo para aprender a acompañar a tus hijos, facilitándoles el entorno que necesitan para que desarrollen todo su potencial.

Contacta en soniamartin@equipoeduca.com y te informamos de fechas para este mes.