¿Qué significa educación física?


El ejercicio físico es importante  tanto para los adultos como para los niños.Ya sabemos que nuestro cerebro es un devorador de oxígeno. También sabemos que la práctica de ejercicio aeróbico aumenta la secreción de neurotransmisores como la serotonina o la dopamina que nos ayudan a almacenar información en la memoria. Cuando realizamos una actividad física estamos ejercitando nuestro corazón y de este modo estamos contribuyendo a rellenar la reservas de oxígeno que nuestro cuerpo necesita. Así no solo cuidamos nuestro cuerpo sino también nuestra mente.

Pero el cuidado del cuerpo tiene otra dimensión, la educativa. ¿Qué entendemos por “educación física”?

Este concepto incluye algo más que la mera práctica de un deporte o ejercicio físico, es ser consciente de nuestro cuerpo, es conocer qué pasa si no mantenemos una postura correcta, si día a día no cuidamos nuestros hábitos posturales.

Ya sabemos que cuando los niños realizan un deporte individual están trabajando en la disciplina, en marcar unos objetivos a cumplir, en analizar las circunstancias que han provocado que el resultado no sea el esperado. También aprenden  a tolerar la frustración a conocer los límites y a cumplir con las normas.

Con la práctica de un deporte de equipo se aprende a ser solidario, a ayudar a tus compañeros a colaborar para conseguir el resultado deseado, se aprende organización y planificación.

Pero no debemos olvidar ese otro aspecto del cuidado físico, el de tomar conciencia de nuestro propio cuerpo.

¿Cómo podemos transmitir a nuestro hijo la importancia del cuidado de su cuerpo? Ya sabemos que los padres somos el referente para nuestro hijo así que la mejor forma será  ser un ejemplo. Si nosotros cuidamos nuestra higiene postural el niño también lo hará, si nos ve sentados correctamente, si ve que cuidamos la forma en la que cargamos peso o incluso llevamos la mochila no dudéis de que hará exactamente lo mismo.

Practicar un deporte sea cual sea nos permite  compartir con ellos un espacio y un tiempo que nos ayudará a crear vínculos, a establecer canales de comunicación y a vivir momentos divertidos que involucran a toda la familia. Ser consciente de que debemos cuidar nuestras posturas contribuirá no solo a prevenir futuras lesiones sino también a obtener un óptimo desarrollo físico de tu hijo.

Practicar ejercicio físico y cuidar nuestras posturas forman parte, en definitiva de lo que denominamos Educación Física.

Actividades extraescolares: Los beneficios emocionales para tu hijo


A la hora de platear la realización de actividades extraescolares a tu hijo ya hemos dicho que hay que tener en cuenta que éstas no deben suponer una carga de trabajo para él y que le debe gustar la actividad que habéis elegido.

Ya hemos hablado de los beneficios físicos y sociales que ofrece a tu hijo la realización de este tipo de actividades,  pero no hay que olvidar el ámbito emocional  que también se está desarrollando y que podemos reforzar a través de una oferta variada de actividades.

Sin duda el deporte ofrece un sinfín de beneficios, tanto físicos, sociales como emocionales. El sentimiento de pertenencia, el trabajo por conseguir un objetivo común, el desempeñar un rol, todo ello es fundamentan para que tu hijo vaya configurando su autoestima, aprenda a ser responsable y algo muy importante que necesita integrar, esto es, que aprenda a tolerar la frustración.

¿Trabajo individual o en equipo?

 

Desempeñar un trabajo individual ofrece una vertiente importante a tu hijo para su propio autoconocimiento. Le plantea el reto de descubrir cuáles son sus destrezas y que es aquello que tiene que mejorar. También le ayuda a manejarse con situaciones a las que se tendrá que enfrentar el solo y de esta forma le ayudamos a ser más autónomo. Podemos ver como  realizar deportes individuales o actividades como el teatro, la pintura o la música además de desarrollar su talento y favorecer su expresión artística le permiten como ya apunté conocerse, escucharse y automotivarse.

Por otra parte las actividades grupales como puede ser la práctica de un deporte en equipo ofrece a tu hijo la vertiente de pertenencia a un grupo, a  nivel de desarrollo estamos hablando de pasar del YO a interaccionar con los demás aprendiendo lo  que es el respeto por el otro.

El trabajo en equipo le ofrece una visión diferente, ya que se van a producir situaciones que le van a mostrar qué puede hacer cuando se genera un conflicto con un compañero, como se siente frente a los cambios, cómo debe desempeñar el rol que le corresponde y sobre todo asumir las consecuencias derivadas de sus acciones.

Desde este punto de vista lo más interesante sería poder alternar la realización de actividades individuales y de equipo.

¿Y la tolerancia a la frustración?

Tolerar la frustración es hacer frente al NO, es aceptar que las cosas no salen ni resultan siempre como  nosotros queremos.

En el proceso evolutivo del niño éste debe aprender a tolerar la frustración  porque eso le va a ayudar en su desarrollo y configuración como persona, a la vez que le facilitará el trato y la relación con los demás.

En este sentido la realización de cualquier actividad extraescolar, ya sea individual o en equipo le va a permitir trabajar en un aspecto tan importante para su desarrollo como es éste.

Como conclusión decir que plantear las actividades extraescolares desde el punto de vista de tener en cuenta la importancia que tienen éstas para el desarrollo físico, emocional y social va a hacer que se le saque el máximo partido a la hora de abordar la educación y la formación integral de tu hijo.

 

 

 

 

 

 

Actividades extraescolares: Los beneficios sociales para tu hijo


 

El hombre es un ser social por naturaleza.

Si bien es en la familia donde aprendemos a comunicarnos y a vincularnos con los demás tu hijo debe aprender a socializar en otros entornos que le van a permitir crecer y desarrollarse como persona.

¿Qué es la socialización?

La socialización es un proceso a través del cuál el niño aprende a relacionarse con los demás así como a diferenciar lo que está bien de lo que está mal, a respetar las normas y a saber hasta donde puede llegar.

¿Cómo podemos ayudarle en su aprendizaje social?

La escuela es un buen entorno donde adquirir conocimientos pero también donde conocer a otros niños. Ofrecerle distintos escenarios   permitirá ampliar el círculo de amigos que son tan importantes para su desarrollo, sobretodo en etapas como la adolescencia en la que el grupo es fundamental.

Una manera de hacerlo es a través de la realización de actividades extraescolares, éstas ayudan a tu hijo a relacionarse con los demás compartiendo espacios y tiempo con otros niños. Podemos aprovechar  para favorecer su desarrollo social a través de actividades lúdicas y deportivas que despierten su interés.

Un ejemplo es la práctica de deportes de equipo que le ayudará a establecer vínculos y a trabajar en la empatía, y en la colaboración. Un elemento muy significativo es , que estas actividades le van a permitir colocarse en distintos roles que le van a enseñar a desenvolverse en distintos tipos de situaciones, habrá conflicto, habrá que elegir, habrá algún susto, todo ello  le va haciendo madurar en sus relaciones y por tanto alcanzar un buen desarrollo social.

Aprovecha las actividades extraescolares para desarrollar estos aspectos y conseguirás que tu hijo tenga un óptimo desarrollo personal en su faceta social.

 

 

 

 

Actividades extraescolares: Los beneficios físicos para tu hijo


Las actividades extraescolares son aquellas actividades fuera del horario escolar que pueden complementar el Desarrollo Integral de tu hijo.

 

Cuando hablamos de Desarrollo Integral nos referimos a

la suma del Desarrollo Físico, Emocional y Social.

 

EquipoEduca encuentra en las actividades extraescolares una herramienta de apoyo para la formación y estimulación de tu hijo en estos tres niveles de desarrollo.

Pero para que las actividades extraescolares sean una herramienta eficaz en la educación y desarrollo integral de tu hijo debes tener en cuenta y valorar:

la edad de tu hijo,

-sus destrezas y gustos,

-e identificar las habilidades que quieres que potencie.

Una vez que valores estos puntos e identifiques que habilidades personales o sociales quieres que potencie tu hijo, estarás en disposición de elegir, con acierto, que actividad extraescolar es la más adecuada para el momento evolutivo en que se encuentra tu hijo.

Y para poder identificar como las actividades extraescolares pueden estimular estos tres niveles de desarrollo y sus beneficios, vamos a empezar por clasificarlas en Read more…

El Lenguaje Positivo es un elemento motivador en los estudios.


La motivación es lo que nos impulsa a realizar determinadas acciones y a persistir en ellas hasta que conseguimos cumplir los objetivos marcados.

 

Existen dos tipos de motivación:

  • Extrínseca, que se basa en mecanismos externos.
  • Intrínseca, en la cual el motivo para realizar la acción se basa en las necesidades interiores.

 

Vamos a pararnos en tres cuestiones para hablar de motivación en los estudios:

  • el esfuerzo y el comportamiento positivo de tu hijo
  • vamos a reconocer cada logro en concreto y no perdernos en generalidades,
  • y por último vamos a transmitírselo tantas veces como sea necesario; no sólo a través de la comunicación verbal usando las palabras, sino también con nuestra comunicación no verbal, esto es: gestos, posturas, tono de nuestra voz.

 

En este punto tenemos que pensar si nuestros mensajes, como padres y educadores, van dirigidos a:

  • los resultados finales obtenidos o
  • si lo que estamos haciendo es valorar el camino de trabajo, constancia y esfuerzo.

 

Así, si tus mensajes se dirigen a valorar su esfuerzo y reconocer su trabajo de una forma objetiva, vas a ayudarle a fortalecer su autoestima, más que si te centras solo en sus resultados finales, como pueden ser las notas de fin de curso.

 

Reconocer esta labor de esfuerzo y trabajo diario a tu hijo es motivación extrínseca,

pero con tu constancia en este reconocimiento y valoración objetiva,

tu hijo aprenderá a reconocer sus propios logros y avances,

de modo que será capaz de automotivarse, es decir,

 encontrar su motivación intrínseca.

La organización: clave del éxito escolar


Una vez que el nuevo curso ha empezado a rodar se nos plantean a los padres 2 cuestiones importantes: la primera y más inmediata es la de pensar en qué actividades extraescolares  queremos que sirvan de complemento a la educación y formación de nuestro hijo y la segunda en cómo podemos ayudarle a organizar el lugar, el tiempo y el plan de estudios.

Lugar de estudio

  • Disponer de un lugar para trabajar es muy importante, no olvidemos que tenemos que crear una rutina y que el ambiente que rodea al niño en este caso es fundamental.
  • Hay que vincular en la medida de lo posible la tarea del estudio a un espacio físico reservado únicamente para esta actividad. Debe ser un lugar fijo y permanente, con un mobiliario adecuado al niño, evitando todo aquello que pueda incitar a la distracción (televisión, música, teléfono móvil, etc.). El niño debe tener a mano y ordenado el material que vaya a necesitar y utilizar para realizar sus tareas.
  • Es importante que se pueda ventilar para que se pueda así renovar el aire, teniendo cuidado de la temperatura, ya que el calor provoca somnolencia.
  • Es necesario también cuidar la higiene postural del niño, ya que los malos hábitos en este sentido pueden acarrear problemas.

Tiempo de estudio

  • Es importante que se cree un horario dedicado exclusivamente al estudio y diferenciado del resto de actividades que realiza la familia.
  • Una premisa a la hora de hablar de horario  de estudio es la de tener en cuenta los ritmos circadianos, esto es, referidos éstos al horario que hay que seguir para respetar el estado físico y anímico más favorable con el fin de adecuar las actividades a las horas más propicias para ello, como orientación, podemos dar las siguientes pautas:

– Respetar la noche para el descanso, siendo la clave para conseguirlo que se cree una rutina de sueño  que  permita al niño descansar lo suficiente.

–  Utilizar el día para la actividad, teniendo en cuenta que después de comer no se deben realizar  actividades que requieran gran esfuerzo ni físico ni mental.

  • Para establecer los tiempos de estudio es interesante hablar con el tutor para saber que opinión tiene él acerca de este tema.
  • Como guía general de los tiempos de estudio presentamos los siguientes:

– de 4 a 6 años 15’ a 30’ al día / semana

– de 7 a 12 años 1 a 2 horas al día / semana

– de 13 a 18 años 2 a 3 horas al día / semana

Plan de estudios

  • A la hora de planificar el tiempo de estudio, también hay que tener en cuenta cuál va a ser el tiempo de descanso, tenemos que tener en cuenta dos cosas, éste no debe ser muy largo, porque luego cuesta recuperar la atención, tampoco puede ser muy corto porque no sirve para descansar.
  • Siguiendo la tabla-guía de tiempos de estudio, podemos establecer una cadencia de tiempos de descanso como la siguiente:

– Media hora de estudio  5’ a 10’ de descanso

– Una hora de estudio    10’ a 15’ de descanso

– Una hora y media de estudio    15’ a 20’ de descanso

  • El tiempo de descanso es muy fundamental y se debe utilizar para:

-Cambiar de posturas

-Moverse

Es decir, debe suponer realizar una actividad diferente pero durante el tiempo suficiente como para no romper la concentración.

Por otra parte tenemos que tener en cuenta que el tiempo de estudio lo es SIEMPRE, independientemente de que se tenga tarea o no o se hayan acabado los deberes o no. Ello significa que si en la planificación del horario de trabajo diario hemos fijado una hora de estudio y diez minutos de descanso, hay que respetar estos tiempos, de manera que si se ha acabado la tarea antes de cumplirse el mismo, éste se completará haciendo resúmenes, repasando, adelantando materia, etc. No debemos olvidar que para generar el hábito se necesita constancia y tiempo.

  • Como complemento a la organización del lugar y del horario de trabajo, vamos a realizar una planificación de la tarea para ello tenemos información en su agenda que nos puede ayudar, como por ejemplo, su horario de clases, las fechas de los exámenes y las entregas de los trabajos.

La planificación puede ser global, referida a todo el curso, mensual, relativa al mes, semanal y diaria. Nosotros proponemos las siguientes pautas:

-Hacer una lista de trabajos diarios, que vayan de los más urgentes a los menos urgentes

-Lista por orden de dificultad

-Intercalar las materias de forma variada a la hora de trabajar.

Puedes descargarte esta ficha de organización personal para que te ayude en esta planificación global. La puedes usar para tu hijo, y también para ti.

 

Conclusión

Tener una buena organización ayuda al niño porque le va a dar seguridad y tranquilidad. Además va a repercutir directamente en el resultado final viendo así recompensado su esfuerzo.

Una tarea que nos corresponde hacer como padres es la de enseñar a nuestros hijos a organizar su tiempo de estudio, de esta manera estamos trabajando sobre la responsabilidad y su autonomía.

 

 

Qué actividad extraescolar elegir para tu hijo según su edad.


La edad tu hijo es un factor decisivo a la hora de elegir la actividad extraescolar más adecuada para él. Claro que a parte de la edad, se debe considerar algunos factores como la capacidad psicomotora de tu hijo, en el caso de que deseamos que haga un deporte, o su motricidad fina para saber si lo apuntas en dibujo, pintura, u otro tipo de arte.

A continuación, te proponemos algunas actividades que tus hijos pueden realizar en función de los años que tengan. Recuerda que cada niño es único y que aparte de considerar la edad, hay que considerar sus capacidades y habilidades a la hora de elegir la clase extraescolar a la que le vamos a apuntar.

Actividades extraescolares para niños a partir de 4 años

– Danza: desarrolla la expresión y la comunicación corporal, además de despertar el sentido musical. Estimula la coordinación y el trabajo en grupo.

 Psicomotricidad: es aconsejable tanto para estimular como para reeducar a los niños a través de los movimientos y la interacción.

– Dibujo: ayuda a que los niños expresen sentimientos, emociones y sensaciones. Estimula la comunicación con los demás y con uno mismo, la creatividad, el autocontrol y la confianza en uno mismo.

– Natación: se recomienda a partir de los cuatro años de edad, ya que antes el desarrollo psicomotriz de los niños no está preparado para aprender a nadar, aunque anteriormente hayan realizado otro tipo de actividades en el agua y estén familiarizados con el medio acuático.

Actividades extraescolares a partir de los 5 años de edad

 Gimnasia artística: trabaja las habilidades motrices, fomenta el conocimiento del cuerpo, del ritmo y de los movimientos. Se trabaja en grupo.

– Fútbol: estimula la velocidad, los reflejos, la coordinación motora y valora la competición en grupo.

– Tenis: desarrolla los reflejos, la coordinación, la velocidad y la psicomotricidad.

– Baloncesto: aumenta la resistencia y la coordinación de movimientos, fortalece los músculos de las piernas, desarrolla los bíceps, la rapidez, la agilidad y la flexibilidad. Además controla las acciones individuales para adaptarlas al resto del grupo.

– Artes marciales como el taekwondokárate o judo brindan salud corporal y desarrollo mental. Ayudan a desarrollar la concentración, la resistencia, fuerza, y flexibilidad, y enseñan valores como la integridad, la honestidad y la autodisciplina.

Actividades extraescolares a partir de los 6 años de edad

– Pintura: estimula la capacidad creativa, destreza manual y visual, y la expresión plástica. Además, fomenta la concentración y la tranquilidad.

 Instrumentos musicales: despierta la inteligencia musical y el sentido del ritmo, divierte, relaja, estimula y proporciona placer. Desarrolla la coordinación y la concentración.

– Patinaje: desarrolla los músculos, los muslos y las piernas, brinda resistencia a los brazos y hombros, y estimula la velocidad y la coordinación motora.

Actividades extraescolares a partir de los 7 años de edad

– Ajedrez: desarrolla la memoria, la concentración y la imaginación. Enseña a tomar decisiones, asumir responsabilidades por sus actos, superar errores y disfrutar de los aciertos. Además, estimula la seguridad en uno mismo.

Actividades extraescolares a partir de los 8 años de edad

– Teatro infantil: desarrolla el control de la memoria, la interpretación, la lectura, y los movimientos corporales. Estimula la imaginación, la creatividad, y la seguridad en uno mismo.

Actividades extraescolares a partir de los 10 años de edad

– Voleibol: desarrolla la agilidad, los reflejos, y la velocidad. Enseña valores como el respeto y la tolerancia hacia los compañeros y hacia las reglas del juego, aumenta el sentido de la deportividad y del trabajo en equipo.

 

Esperamos que estas notas te ayuden

a elegir la actividad extraescolar más adecuada para tu hijo.

 

Fuente: Laura Sanchez de guiainfantil.com

¿Qué debo valorar a la hora de elegir una actividad extraescolar para mi hijo?


Hace años que las actividades extraescolares invadieron la vida de los niños, y hoy se han convertido en algo casi obligatorio para muchas familias con niños.

Según Vilma Medina directora de guiainfantil.com apuntar a los niños en actividades fuera del horario escolar, es una buena alternativa, pero con cuidado para que no se sobrecargue el tiempo de los niños.

4 consejos para apuntar a tu hijo a una actividad extraescolar

Indiscutiblemente, la música, el deporte, las manualidades, idiomas, método Kumon y danza son actividades que contribuyen para el desarrollo social, escolar y académico, como también al crecimiento de los niños. Estimulan su sensibilidad, compromiso, su concentración y diversión. También enriquecen su autoestima y autodisciplina.

Pero no podemos ignorar que dichas actividades, aparte del colegio, también exigen una gran medida de esfuerzo por parte de los pequeños. Por esta razón, no deben representar una sobrecarga excesiva, ni aburrida para tus hijos. Tus hijos deben optar por lo que más les guste, según sus propios criterios.

Te proponemos estos consejos que te pueden ayudar a ti y tu hijo a elegir sus actividades extraescolares:

1- Intenta apuntarlo como máximo a dos actividades y que una de ellas sea un deporte.

2- Elige una actividad que tu hijo pueda ejercerla después de los deberes escolares. Eso evitará que empiece a hacer los deberes, cansado y fatigado. Los deberes escolares, lo primero.

3- No exijas, ni impongas una actividad a tu hijo. Él debe participar y opinar a la hora de elegir la actividad. Se debe considerar su interés y sus necesidades, al fin y al cabo, será él quién va a realizar la actividad.

4- Es conveniente considerar que, aunque tu hijo haga una actividad, que también tenga tiempo para jugar con sus amigos y estar con la familia.

Aunque, como padres deseamos ofrecer a nuestros hijos la formación más completa, no debes olvidar que si sobrecargas el tiempo de tus hijos las consecuencias pueden ser preocupantes. Puede llevar a tus hijos a padecer estrés, agotamiento físico, depresión, o incluso fracaso escolar.

Así que, ya que la lista de actividades extraescolares es interminable, pero el tiempo es limitado, hay que aprender a gestionar este tiempo adecuadamente.

 

Fuente: guiainfantil.com

Suena el despertador. ¡Qué llegamos tarde!


El sonido del despertador se asemeja mucho cada mañana a ese pistoletazo de salida que nos marca el arranque de un día, probablemente lleno de actividades, oportunidades y retos pero también ¡agotador!

Nada más saltar de la cama comienza la “contrarreloj”, ducha, desayuno, recoger la habitación, terminar de colocar los libros en la mochila, etc, etc.

Una casa a primera hora de la mañana es un perfecto engranaje en el que cualquier pieza que no esté bien colocada y no cumpla con su función puede dar al traste con nuestro objetivo de comenzar el día con optimismo y una amplia sonrisa. Para que toda esa maquinaria familiar funcione es necesario que exista una buena organización, por eso cobra mucho sentido aprender a organizar el trabajo y las tareas.

Para tu hijo es fundamental hacerlo porque, la mayoría de las veces, la mala organización o incluso la ausencia de la misma incide directamente en los resultados académicos, haciendo necesario que se revise si se está cumpliendo con la misma o no, para mejorar.

Pero ¿qué puedes hacer para ayudar a tu hijo a organizarse por las mañanas?

Empiece la noche anterior dando un empujón a las mañanas.

Antes de acostarte, anima a tu hijo a que elija la ropa del día siguiente, se bañe, revise el calendario del día siguiente y se asegure que todos los libros, tareas, útiles para las actividades estén dentro de la mochila. Luego dejarlo todo preparado cerca de la puerta de salida.

Una vez que tu hijo se haya acostado, tómate unos minutos para prepara almuerzos y/o meriendas, también puedes preparar la mesa para el desayuno, además de organizar tu ropa, revisar tu agenda y agrupar las cosas que necesitará llevar contigo al día siguiente.

Ten tiempo para ti

Considera levantarte antes que tu hijo, para así tener tiempo de relajarse, desayunar, tomar café, leer, hacer ejercicio, meditar, revisar tu correo electrónico, revisar los horarios o cualquier cosa que la ayude a prepararse para las actividades del día.

Tener un poco de tiempo para ti, te puede ayudar a hacer que la mañana transcurra más tranquila, a pesar del apuro de prepararte para ir a trabajar e ir a la escuela.

Hacer el despertar más placentero

¿Cómo lograr que despertarte en la mañana sea placentero? Las alarmas escandalosas pueden sobresaltar y hacer que el comienzo del día sea desagradable, especialmente para tu hijo. En su lugar, ¿puede programar la alarma con la canción preferida de tu hijo? ¿Despertarlo con un abrazo y su juego favorito?

Un despertar más agradable no significa tardar más tiempo en despertarse, sólo que es un despertar más gentil.

Sigue un horario

Haz que cada día sea lo más predecible posible. Trata de seguir el mismo horario todos los días, antes y después de la escuela. Puede parecerse a algo así: Despertar, cepillarse los dientes, lavarse la cara, desayunar, vestirse, revisar el horario del día, ir a la escuela.

Mantén la casa organizada

Establece lugares determinados para colocar los útiles escolares, el equipo de deporte, la ropa de abrigo y hasta los almuerzos y meriendas. De esa manera tu hijo siempre sabrá dónde buscar las cosas que necesita.

Usa los relojes

Pon relojes en lugares visibles de la habitación de tu hijo, el baño, la cocina e incluso en el pasillo. Si ya sabe las horas considera comprarle un reloj de pulsera.

Al hacer que la hora sea más visible, le estarás mostrando la importancia de la puntualidad y le ayudará a administrar el tiempo. Por ejemplo, dale instrucciones concretas: “A las 7:25, necesito que tengas puesto tu abrigo”.

Recompénsalo por terminar antes

Si tu hijo está listo por la mañana, recompénselo jugando con él, un choca los cinco, unas cosquillas, o inventa un “grito triunfal” o “gesto” de tarea realizada que produzca satisfacción a tu hijo y a ti por comenzar la mañana con las primeras tareas del día hechas a tiempo.

La satisfacción de la tarea bien hecha

es la mejor sensación para comenzar el día.

Ritual del sueño para mayores y pequeños.


¿Qué es un ritual del sueño?

Un ritual del sueño consiste en una serie de pasos que hay que realizar antes de meternos en la cama.

Es lo que también llaman “higiene del sueño”. Se basa en la idea de que nuestro cuerpo es sabio y se acostumbra a ciertas actividades y acciones que se realizan justo antes de meternos en la cama.

Cuando seguimos nuestro propio ritual del sueño se produce algo similar a cuando pulsamos un botón en nuestra mente: ésta entiende que es la hora de dormir y prepara todo nuestro cuerpo para el descanso.

¿Cómo crear tu ritual del sueño?

Cada uno tenemos nuestras propias rutinas y reglas a la hora de ir a dormir, pero hay algunas que suelen ser bastante frecuentes a la hora de facilitarnos el sueño.

Te proponemos unas pautas, pero siéntete libre de hacer lo que mejor te siente antes de dormir, de quitar algunos de los pasos que te recomendamos y de añadir los tuyos propios.

  • Márcate unos horarios y crea tu propia rutina. Intenta realizar las actividades habituales de tu día a día a la misma hora: levantarte, comer, cenar, acostarte…
  • Cena al menos dos horas antes de meterte en la cama. Lo ideal sería una cena ligera para evitar las digestiones pesadas. Sin embargo, intentar dormir con sensación de hambre tampoco es bueno, por lo que puedes tomar algo justo antes de acostarte, como un vaso de leche o una infusión sin teína. Te ayudará a eliminar esa sensación de estómago vacío y además crearás un paso más en tu rutina, facilitando aún más la tarea de enseñar a tu cuerpo que es momento de descansar.
  • Intenta practicar algo de ejercicio por la tarde. No hay nada mejor para desconectar de un largo día de trabajo que realizar alguna actividad deportiva. Te ayudará a despejarte, a apartar de tu cabeza los problemas del día a día y además te cansará un poco más. De esta forma, dormirte será mucho más fácil.
  • Acuéstate en la cama solo cuando vayas a dormir. Enséñale a tu cuerpo que cuando te tumbas en la cama lo que quieres es dormir. Si te acostumbras a hacer en la cama algunas actividades como estar con el ordenador o leer, a tu cuerpo lo costará más entender que ese es “el sitio de dormir”.
  • Si tras un rato intentando dormir no lo consigues, levántate. Pasarte horas en la cama puede ser frustrante, por lo que lo mejor es levantarte y hacer algo relajante para provocar el sueño, como leer o meditar. Evita por completo las pantallas: su luz te despertará.
  • No tengas relojes a la vista mientras intentas dormir. Este consejo va en la línea del anterior, ya que ser consciente de cuánto tiempo llevas tratando de conciliar el sueño te puede provocar ansiedad y dificultar la tarea de dormirse.

 

Y en los más pequeños ¿cómo establecer un ritual del sueño en tus hijos?

No existen pócimas mágicas, pero sí hay algunas cosas que puedes hacer para facilitar que por las noches tu hijo caiga plácidamente en los brazos de Morfeo.

Es importante crearle una rutina que se repita día tras día en el mismo orden, lo cual le brindará seguridad.

Así la hora de dormir debe ir precedida por un ritual que tu hijo reconozca fácilmente, en serpadres.es | babysitio.com proponen este ritual antes de acostarlo:

  • un baño templado a 36º- 37º,  o una ducha si ya es un poco mayor, a última hora de la tarde entre las seis y las ocho siendo el preámbulo ideal para inducirlo al sueño.
  • antes de ponerle el pijama es también aconsejable un masaje relajante con aceite. Este ritual se suele hacer cuando son bebes, pero de mayorcitos sigue siendo una gratificante combinación de mimos e hidratación de la piel.
  • más tarde, la cena en un ambiente tranquilo. (Si sólo toma biberón o pecho por la noche, debe hacerlo despierto para que aprenda a diferenciar la hora de cenar con la dormir, aunque luego se quede dormido mamando). Y si ya es mayorcito y cenáis todos juntos en familia es el momento de mantener una conversación tranquila y comentar como nos ha ido el día.
  • ahora es el momento de ir adquiriendo más hábitos de higiene personal para los más mayorcitos; como hacer un pis antes de meterse en la cama, lavarse bien las manos, la cara y los dientes.
  • y después de unos mimos o de finalizar la conversación tranquila que hemos mantenido durante la cena, que no supere los 5 a 10 minutos, es el momento de acostarlo en la cuna o la cama, donde podemos relajarlo leyéndole otro cuento, cantándole o hablándole dulcemente.
  • Por último, deberías abandonar el cuarto antes de que se quede dormido, así se acostumbrará a dormir solito sin la presencia de mamá o papá.

 

Establecer una rutina para el sueño ayuda,

tanto a pequeños como mayores,

a tener un descanso placentero y reparador.

 

¡Animo!    Y empieza con tu ritual de sueño.