¡Necesito unas vacaciones!


Probablemente esta sea la frase más repetida a lo largo del día por muchas mujeres y, probablemente no nos hayamos parado a pensar que cuando lo decimos es porque realmente tenemos la sensación de que necesitamos parar, dedicarnos un tiempo ya sea para reflexionar o hacer algo diferente. La verdad es que la tarea de educar, de ser madre, compañera, secretaria, enfermera, profesora etc, etc es agotadora. Porque la mujer es una «especie animal multitarea» pero no porque la naturaleza nos haya creado así, sino más bien porque nos han educado así. No puedo imaginar a una mujer que sea madre que cuando salga por la puerta de su casa por la mañana no lleve perfectamente ordenados sino en su agenda sí en su cabeza todos los horarios de la familia, horarios de colegio, actividades extraescolares, citas médicas…Sin olvidar su agenda de trabajo ¡por supuesto!

No me extraña que de vez en cuando nos salga esa frase tan popular de «necesito unas vacaciones», pero yo añadiría unas «verdaderas vacaciones», esas en las que no tienes que estar pendiente de los horarios ni de las comidas ni de las cenas ni del niño que se acaba de tirar a la piscina. Pero después de soñar despierta durante una línea vuelvo a la realidad para retomar mi argumento.

Es cuestión de educación, nos han enseñado a no delegar, a creer que sin nosotras las cosas no funcionan, que todo es un caos y lo peor de todo a sentirnos culpables si en algún momento se nos ocurre hacer lo contrario, pero nada más lejos de la realidad, una familia es un gran equipo en el que todos tienen sus responsabilidades, todos participan y colaboran pero me temo que las mujeres nos hemos aprendido muy bien la lección que, por otra parte va pasando de generación en generación, de manera que asumimos el papel de «mujer multitarea» y a veces no dejamos que los demás cumplan con sus funciones, sin darnos cuenta de que estamos transmitiendo y enseñando que podemos con todo, que controlamos todo y que somos imprescindibles.

Ante tal panorama se me ocurre que lo mejor que podemos hacer es reconocer que somos prescindibles, que no podemos con todo y que por delegar no se va a hundir nuestra familia, el estrés que implica ser mujer, madre y trabajadora tarde o temprano pasa factura, ¡pero claro! esto no funciona solo con reconocerlo nosotras sino que hay que transmitirlo a quienes nos rodean ,quizás la labor más difícil, ya que supone que el resto de la familia también asuma sus responsabilidades.

¡En fin! yo antes de empezar con esa ardua tarea me voy a tomar un tiempo para seguir reflexionando porque creo que…¡necesito unas vacaciones!

 

 

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Licenciada en Derecho, con titulación postgrado en Resolución de Conflictos. Mediadora Familiar y de Menores, Coach Personal de Ejecutivos y Equipos. Facilitadora de la Metodología Lego Serious Play.

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